22 abril, 2011 | Por Patrulla Verde

Hace dos días estuve mucho rato sentada frente a mi computadora pensando qué escribir sobre el Día de la Tierra. Así que me puse a investigar y encontré esto:
En 1970 nació el movimiento ecológico moderno. Veinte millones de norteamericanos tomaron las calles en muchas ciudades para que sus gobernantes comenzaran a hacer leyes que corrigieran el deterioro ambiental.
El senador Hayes y un grupo de colaboradores comenzaron a estimular a la gente para que se informara sobre temas como la contaminación, pesticidas, la pérdida de hábitats y extinción de la fauna. Desde entonces estos términos son de uso corriente para cualquiera… pero lamentablemente el deterioro de nuestro maravilloso planeta sigue adelante.
Luego me acordé de un ejercicio parecido que hice el año pasado y en donde Patrulla Verde se pronunciaba así: “El llamado de este año es a actuar. Estamos en un momento crítico de la historia de nuestro planeta, o de la humanidad en ella. La Tierra nos grita que para sobrevivir como especie debemos cambiar nuestra manera de vivir.”
Pero la verdad, deseaba que nuestro enfoque de este año fuera un poco diferente y miren lo que pasó:
Ayer en la mañana, sin aún haber terminado el artículo, salí a montar bicicleta por Caracas, una ciudad agresiva, violenta, contaminada, desordenada y con un cerro Ávila glorioso que hace que se nos olvide todo lo anterior. En mi trayecto urbano desafié huecos en la calle, carros a toda velocidad, montones de basura, olores pestilentes y ya me estaba preguntando si no hubiera sido mejor quedarme frente a la computadora cuando escuché algo que venía detrás de mi. Para mi total asombro 4 guacamayas azul y amarillas me sobrevolaron a no más de 6 mts sobre mi cabeza y no una sino tres veces hasta que se posaron en un árbol lleno de frutos que se dedicaron a devorar.

Mi grupo de ciclistas nos dejó atrás a Vero y a mi porque no podíamos dejar de ver ese espectáculo. La fruta ha debido estar maravillosa porque al cabo de 5 o 6 minutos Vero y yo contamos por lo menos 15 guacamayas más, felices en el mismo árbol. Y fuimos felices todos.

La Tierra, patrulleros, es de esas guacamayas y del árbol que les dió alimento y de las ciclistas que no estábamos apuradas, y del atún aleta azul que está cercano a extinguirse y del oso polar a quien se le fractura el mundo. El Día de la Tierra es también el día de todos sus pasajeros: los más de 10 millones de especies que llamamos “casa” a la Tierra.
Y eso nos convierte en vecinos, no en dueños.
Ser un buen vecino de nuestro planeta, preservar el equilibrio natural de vida que la Tierra nos regala cada día, es la mejor manera de celebralo y agradecerlo. Desde Patrulla Verde ¡Feliz Día de la Tierra!
Fotos:
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